Ricardo Arjona regresó imparable al Choliseo de Puerto Rico

Reseña por: Yadira Maldonado Guindín

Ricardo Arjona regresó a Puerto Rico con una propuesta que reafirma su consistencia sobre los escenarios. Si bien sus conciertos siempre se distinguen por su calidad, esta gira “Lo que el seco no dijo” se posiciona como una de las más memorables de su trayectoria reciente, gracias a una ejecución precisa y una producción visual de alto nivel como es de costumbre.

Desde el primer momento, la producción dejó claro que la noche sería especial. Una imponente escenografía dominaba el recinto con una pantalla panorámica desde la tarima principal que se extendía de derecha a izquierda envolviendo al público en una narrativa visual que acompañaba cada canción. No se trataba solo de luces o efectos; era una experiencia cinematográfica donde cada imagen amplificaba la historia detrás de cada letra.

El repertorio fue una selección cuidadosamente construida que viajó entre distintas etapas de su carrera. Temas como “Gritas”, “Ella” y “El Problema” marcaron el arranque con fuerza, mientras que piezas como “Cabaret” y “El Que Olvida” reafirmaron esa capacidad única de Arjona para mezclar ironía con sensibilidad. La conexión con el público fue constante, pero se volvió más evidente cuando interpretó “Acompáñame a Estar Solo” y “Apnea”

El recorrido musical continuó con canciones cargadas de reflexión y poesía como “Si el Norte Fuera el Sur”, “Lo Poco Que Tengo” y “Despacio Que Hay Prisa”. Más adelante, el romanticismo tomó protagonismo con “Dime Que No”, “Cuando”, “Cómo Duele” y “El Amor”, coreadas de principio a fin por un público completamente entregado.

Uno de los momentos más destacados de la noche llegó con “Historia de Taxi”, interpretada por Arjona, con la aparición de su acostumbrado taxi en el escenario. Como si fuera poco este tema fue el preámbulo para preparar el terreno a la aparición sorpresa de Elvis Crespo, quien llegó al escenario para interpretar “Suavemente”, desatando una reacción inmediata del público y convirtiéndose en uno de los picos de energía del espectáculo.

A mitad del concierto, la dinámica cambió con el traslado del artista a una segunda tarima ubicada más cerca del público. En este segmento, Arjona interpretó “A Ti”, “Quiero”, “Desnuda”, “Pingüinos”, “Asignatura Pendiente” y “Te Quiero”. Este bloque tuvo un elemento interactivo clave: las canciones fueron interpretadas a partir de solicitudes realizadas por el público mediante un código QR proyectado en las pantallas antes del inicio del evento, integrando así una participación directa en el desarrollo del repertorio.

Otro instante cargado de emoción ocurrió durante “Señora de las Cuatro Décadas”, cuando el cantautor invitó a una fanática a subir al escenario para cantarle de cerca. La espontaneidad del momento, sumada a la reacción del público, convirtió esa interpretación en una de las más memorables de la velada.

El cierre fue tan memorable como el inicio del concierto. Temas como “Fuiste Tú”, “Minutos” y “Mujeres” sellaron una noche donde cada canción fue un capítulo y cada capítulo, una historia compartida. Arjona no solo repasó sus grandes éxitos, sino que también integró con naturalidad sus composiciones más recientes del álbum “Seco”, demostrando que su evolución artística es imparable.

Hay artistas que llenan escenarios, y hay otros que logran algo mucho más difícil: llenar emociones. Ricardo Arjona volvió a demostrar porque pertenece a esta segunda categoría con su gira “Lo que el seco no dijo”, una propuesta que no solo se escucha, sino que se disfruta al máximo.

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