
Reseña por: Yadira Maldonado Guindín
Rauw Alejandro culminó en Puerto Rico una hazaña que pocos artistas logran: cinco funciones completamente llenas como cierre impecable de su gira. Confirmando que su carrera continúa ascendiendo como la espuma y que su dominio sobre el escenario es cada vez más sólido, más intenso y memorable. Bajo la producción de Paco López para No Limit Entertainment, el espectáculo no fue simplemente un concierto, fue una experiencia inmersiva donde la música, el teatro y la cinematografía en vivo se fusionaron para presentar una historia contada en cuatro actos, cada uno con narrativa, escenografía y emociones distintas.
Desde el inicio el público fue transportado a un universo vibrante donde la energía comenzó con “Punto 40”, seguida de “Carolina”, “Panties y Bra”, “Déjame Entrar”, “Santa”, “Mil Mujeres”, “Cuco”, “Fantasía” y “Desesperados”. Este primer bloque estableció el tono del espectáculo: luces, transiciones teatrales precisas y el dominio absoluto de un artista que controla cada ritmo, cada paso y cada mirada. Rauw es un intérprete versátil de primera que entiende perfectamente cómo conectar con el público y cómo transformar cada canción en un momento único.
Continuando el evento profundizó en su vena más emocional y rítmica con “Revolú”, “Naufragos”, “La Old Skul”, “No Me Sueltes”, “Todo de Ti”, “Carita Linda”, “Besito en la Frente”, “Guabansexx” y “Amar de Nuevo”. El zorro llevó al público desde la nostalgia hasta la sensualidad, todo envuelto en una producción visual que parecía salida de una película de acción romántica, con coreografías precisas y un cuerpo de baile que complementó cada escena con perfección.
Para continuar el espectáculo se adentró en una dimensión más dramática y provocativa. Las canciones “2/14”, “Buenos Términos”, “Diluvio”, “Khé”, “Pensándote”, “Dile a Él”, “Tiroteo”, “Hey! Lil Mama” y “Ni Me Conozco” se desenvolvieron como capítulos de una historia intensa, reforzada por visuales cinematográficos, elementos de narrativa y actuaciones escénicas que demostraron el compromiso del artista con ofrecer algo más allá de un show musical. Cada tema estuvo cargado de interpretación, sentimiento y técnica, reafirmando su talento.
El cierre del concierto fue una explosión de identidad y orgullo boricua. Rauw interpretó “Cosa Nuestra”, “Falsedad”, “Tú con Él”, “Silencio”, “Baja Pa’ Acá”, “Contrabando”, “¿Qué Pasaría?”, “Party”, “Lokera”, “2:12AM”, “Desenfocao” y cerró magistralmente con “Mirando al Cielo”. El público vivió al máximo ver a Rauw bailar plena con una gracia, entrega y orgullo que erizó la piel de todos los presentes. Fue un recordatorio de que, más allá del artista global en el que se ha convertido, sigue siendo un boricua que honra sus raíces al 200%, llevando su cultura a cada escenario del mundo.
El espectáculo completo fue prueba irrefutable de que Rauw Alejandro es un artista total; cantante, bailarín, actor, creador visual y narrador escénico. Un visionario que sigue redefiniendo lo que significa ofrecer un concierto y que ha elevado la producción musical en Puerto Rico con un estándar de clase mundial. Las cinco funciones llenas no solo celebraron el final de una gira, sino el comienzo de una nueva etapa en la carrera de uno de los talentos más grandes de su generación.










































Dejar una contestacion