La Sonora Ponceña celebra sus 70 años en el Roberto Clemente

(Foto de Félix Guayciba-Fotoperiodista)

Reseña por: Yadira Maldonado Guindín

La legendaria Sonora Ponceña celebró por todo lo alto sus siete décadas de historia musical, con un espectáculo inolvidable titulado Celebremos 70 años, presentado en el Coliseo Roberto Clemente. La agrupación reafirmó por qué es considerada una de las instituciones más queridas y respetadas de la salsa puertorriqueña.

Desde que se encendieron las luces y comenzó el tema Prende el fogón”, el público supo que sería una noche para la historia. El sonido impecable, los arreglos majestuosos y la energía inagotable de cada integrante transportaron a todos a través de los grandes éxitos que han marcado generaciones. Ver a La Ponceña sobre el escenario fue un verdadero deleite, un viaje por la esencia de la salsa clásica, ejecutada con maestría y pasión.

El repertorio incluyó joyas de su catálogo como Como amantes, o Pío”, Noche Boca Lobo, Como te quise, Hasta rompa cuero y Hachero, cada una interpretada con el virtuosismo que caracteriza a esta institución musical. El público, fiel y diverso, no dejó de cantar, aplaudir y bailar durante toda la velada, celebrando junto a los músicos el legado que ha trascendido fronteras.

La celebración también contó con la participación de voces invitadas, quienes añadieron un toque especial a la noche. Danny Dávila, Darvel García, Luigi Texidor, Yolanda Rivera, Pichie Pérez, Wito Colón, y Omar Ledee (hijo) se turnaron en el micrófono para rendir tributo a la historia de la orquesta. Cada uno aportó su estilo, recordando las distintas etapas que ha vivido la agrupación a lo largo de sus 70 años.

Uno de los momentos más emotivos fue escuchar a Yolanda Rivera interpretar con su inconfundible voz temas como Rumba patio y Hasta rompa cuero, provocando ovaciones de pie. Wito Colón encendió la tarima con Vas por ahí”, Yare” y Yambeque. Mientras tanto, Luigi Texidor revivió la nostalgia con clásicos como o Pío” y Noche Boca Lobo, recibiendo una cálida respuesta del público.

El repertorio también incluyó piezas emblemáticas como Jubileo”, Ramona, Rincón Caliente, Timbalero”, Las mujeres son de azúcar” y Fuego 23, todas interpretadas con una potencia orquestal impresionante. La sincronía entre metales, percusión y coro reafirmó el nivel de excelencia que siempre ha distinguido a la agrupación ponceña.

La Sonora Ponceña, guiada por la visión musical del maestro Papo Lucca, celebró mucho más que un aniversario, celebró la historia de un pueblo, la fuerza de la salsa y el poder de la música para trascender el tiempo. Su legado sigue vivo, inspirando a nuevas generaciones de músicos y manteniendo encendida la llama de una de las orquestas más grandes de Puerto Rico y del mundo.

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