Reseña por: Yadira Maldonado Guindín
Una noche mágica se vivió en el Centro de Bellas Artes de Santurce con el espectáculo A Beny Moré con Amor, protagonizado por el internacionalmente reconocido cantante Jon Secada y el virtuoso trompetista puertorriqueño Charlie Sepúlveda junto a su Big Band. El evento fue un emotivo tributo al legado del inmortal Beny Moré, integrando grandes clásicos de la música caribeña con el estilo único de Secada.
La velada inició con la fuerza de la orquesta interpretando “Manicero”, “Cherry Pink” y un medley de Beny Moré, marcando el tono de lo que sería un espectáculo de primer nivel. El público recibió con ovación la entrada de Jon Secada con el tema “Bonito y sabroso”, desatando una conexión inmediata entre artista y audiencia.
El repertorio incluyó piezas icónicas como “Ahora soy tan feliz”, “La Culebra”, “Santa Isabel de las Lajas” y “Cienfuegos”, interpretadas con emoción y elegancia por Secada. Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue el dúo virtual con Beny Moré en “¿Cómo fué?”, que unió a dos generaciones de voces en una interpretación que arrancó lágrimas y aplausos del público.
La intensidad creció con canciones como “Dolor y perdón”, “Francisco guayabal”, “Corazón rebelde” y “Ángel”, que mostraron la versatilidad eterna de Secada como intérprete de boleros, guarachas y baladas. La interpretación de su icónico éxito “Otro día más sin verte” reafirmó el legado musical del cantante cubano-estadounidense, quien ha dejado una huella imborrable en la música latina desde los años 90.
El cierre llegó con la contagiosa energía de “Qué bueno baila usted”, levantando al público de sus asientos en una celebración plena de ritmo y sabor. La ejecución impecable de Charlie Sepúlveda y su Big Band aportó grandeza sinfónica al espectáculo, reafirmando el talento puertorriqueño en un escenario internacional.
Conmovido, Jon Secada agradeció a Puerto Rico por el cariño recibido a lo largo de su carrera y reconoció a la Isla del Encanto como un lugar fundamental en su trayectoria artística. Su mensaje de gratitud, unido a la fuerza musical de la noche, convirtió el concierto en una experiencia inolvidable que celebró la herencia caribeña en toda su grandeza.
(Fotos de Félix Guayciba)

































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